Para quienes provenimos de países donde no hay estaciones, y el clima es casi primaveral durante todo el año, ver la nieve se convierte en un sueño por hacer realidad, pues sólo conocemos la poca que cubre las cúspides de los nevados enclavados en las cordilleras.Suponía, antes de venir a España, que el invierno era sinónimo de nieve, pero algo que me asombró fue ver días radiantes, con sol resplandeciente y cielos azulísimos, sin una gota de lluvia. No sé por qué tenemos la idea de que el invierno es oscuro, sólo es frío. Y en Barcelona, se cuentan con menos nevadas que en el resto del país. Por eso, la única vez que he visto nevar fue en febrero de 2005, y desde entonces nunca más.
Este fin de semana estuvimos en Vall de Núria, un lugar tranquilo, escondido en las montañas del pirineo oriental de Cataluña, donde se llega en un recorrido espectacular en tren de cremallera, hasta alcanzar casi 2.000 metros de altitud. Es uno de los destinos preferidos de franceses y catalanes aficionados o expertos en deportes de invierno.
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