lunes, marzo 26, 2007

Cuando llegué a BCN

15/09/2004

Quiero compartir con ustedes algunas cosas que he pensado y visto acá:
Cuando el avión aterrizó en Madrid, supe que estaba en otro mundo, un lugar tan grande como para albergar a gentes de todos los rincones del planeta. En el aeropuerto de Barajas estuve sólo una hora y media y me bastó para ver en vivo y en directo los vestuarios exóticos que uno de niño creyó que eran sólo disfraces.

Después de 10 horas de vuelo Bogotá-Madrid, más ocho esperando en El Dorado, una hora y media en Barajas, y una hora de vuelo Madrid-Barcelona, el azul del Mediterráneo y el cielo de “imágenes de muestra de computador” te despiertan a la fuerza. Pensé “Dios me arrojó al paraíso”.

Esta ciudad es hermosa. Los primeros días estuve conociendo sitios de “interés turístico”, lo que uno como extranjero debe saber que existe: El famoso paseo de La Rambla, la Villa Olímpica, La Plaza de Cataluña, Plaza España, las Fuentes Mágicas de Montjuic, La Pedrera, Paseo de Gracia, el Portal del Ángel, la Sagrada Familia… Y en cada lugar te topas con gente de todo el mundo. Vas por las calles sin saber quién eres, dónde estás, parece que confluyeran todas las razas en esta ciudad que siempre está de vacaciones, no sólo en el verano.

Hay mujeres altísimas, y entiendes por qué la moda se genera desde Europa, por qué ser delgado, alto y de piel blanca se ha convertido en un canon de belleza. Ante la estatura promedio de las colombianas: 1,60M, los 1,85 de las súper modelos que ves en la calle, te hacen entender por qué en la sección de farándula de los noticieros de nuestro país, el hecho que Natalia París aparezca en la portada de Maxim, Elle o Vogue es toda una hazaña.

Movilizarse en el transporte público de acá es otro cuento. Hay tren, tranvía, ferrocarril, autobús y metro. El mapa de estas líneas es sencillo, pero llegar a cada parada te hace sentir como el super agente 86: se abren puertas, se cierran otras, suenan alarmas que anuncian la apertura y cierre de puertas; en los televisores dispuestos en cada estación anuncian la llegada de cada transporte, y una voz española advierte –en castellano y catalán- la llegada del tren.
Toda la gente sabe en cuál subirse, y uno recién llegado mira la pantalla del tv, escucha la voz, corrobora con el mapa, sigue a quien está al lado. Te das cuenta de la honestidad de casi todos los habitantes, nadie te cobra el pasaje, pero tú debes ser un ciudadano y es tu deber marcar tu ticket en cada estación, así nadie vea si lo haces.

Acá comprar coca cola, tu ticket de transporte y otras “necesidades” de primera mano te las satisfacen las máquinas dispensadoras. Se siente eso que tantos pensadores de nuestros tiempos hablan del reemplazo del ser humano por máquinas, del anonimato que significa el vivir en una ciudad cosmopolita, del gris de las grandes urbes, pero también de la apertura mental de vivir en una ciudad europea, así España sea catalogada como el culo del continente.

Puedo decirles que me siento feliz de conocer otro país, de tener la oportunidad de compartir con otra gente. Pero cada día pienso en Colombia, en lo que dejé, en mi familia, en mis amigos, en ese calor que sólo da el sentirte parte de un lugar, esa pertenencia a tu tierra, a tu gente, al simple hecho de escuchar que alguien tiene tu mismo acento, que entiende tus palabras.

También me he dado cuenta, que el ser humano persigue siempre las mismas metas en la vida: sentirse amado, tener un empleo, ir de vacaciones, constituir una familia… Acá, a un océano de distancia, y siete horas de diferencia, la gente sufre por amor, pide préstamos, busca empleo, se obsesiona por estar en forma, busca compañía… Intenta hallar la felicidad.

viernes, marzo 23, 2007

La plancha de mi abuela


Mi abuela murió en el 2001, a los 65 años. Muy joven a nuestro parecer. Siempre fue una mujer muy ordenada, estricta y con aptitudes para tareas manuales. Sabía bordar, coser, pintar y hacer realidad nuestros sueños de juegos infantiles. Gracias a ella, nuestros muñecos siempre tenían ropa para estrenar, las barbies eran super fashion, teníamos cocinas lo más cercanas a la cotidianidad.

Entre sus frases siempre recuerdo a: “tengo un peregrino de visita”; entre sus palabras: verbos como: mermar, tribunear, merendear; sustantivos como: silla mecedora, pucho, catre, chifonier, carpeta de croché, parva; adjetivos: melindroso, cismático, repelente; otras inventadas como "susquiniao", "hacer carrizo", y cuando se acababa el tema de conversación remataba con un "Y, ¿entonces?".
Entre sus aficiones estaban: Cuidar las plantas, alimentar los canarios del patio, cuidar al perro y al gato de su casa, limpiar a fondo, asomarse a la ventana un rato para ver a la gente pasar; ir a misa los domingos, rezarle cada noche a los “siete de Colombia”, tener todo impecable, recibirnos con un tinto recién hecho o conservado en el termo que recibió el Día de La Madre o en Navidad.

Fue una mujer muy trabajadora, de carácter triste, actitud proteccionista y tendiente a exagerar las situaciones. Creo que cualquier dificultad nuestra se traducía en un sufrimiento para ella. Siempre tenía en la nevera una botella de Ron Viejo de Caldas, que consumía cada viernes poco a poco con Coca-Cola, al son de boleros y con un Piel Roja entre sus labios.
Su nombre -Diva- fortalecía su vanidad frente al espejo. Tardaba horas maquillándose y comprobando que una ceja quedara exacta a la otra, que las mejillas tuvieran la misma intesidad de rubor, y que su pequeña boca quedara bien delineada, como bien pintadas sus uñas con esmalte de color palo de rosa.

Sin embargo hay un objeto que relaciono siempre con ella, y son las planchas de hierro que funcionaban con carbón. Ella tenía una que me prestaba para “planchar” la ropa de mis muñecos. Ahora, cuando he crecido todo lo que ella habría querido ver, reconozco el valor que ese objeto tenía para ella: Es una planchita única, es su prolongación en el tiempo.

Las joyas de Colombia


Hay un comentario que a todos los colombianos nos sienta mal. La primera vez que lo escuchamos, nos causa risa; la segunda, entramos en explicaciones; la tercera, se llenan de ira los ojos. "Colombiana?: cocaína", ¿Por qué tienen una mente tan reducida? ¿De dónde sale el sinónimo?

Estoy de acuerdo con que el tema cause curiosidad, como cuando conocemos a un japonés y le preguntamos por las geishas; a los argentinos, por su ego; a los chinos, por la mano de obra infantil… Sólo por citar algunos estereotipados ejemplos, pero siempre dentro de términos respetuosos y dando cabida a una contestación explicativa y no defensiva.

Por eso decidí tomar el consejo que un día me dio un amigo, y es responder con ironía: “¿Por qué me preguntas?, te interesa un gramito”. La verdad que la respuesta es irónica, como tan paradójica es la realidad, pues si somos los principales productores de coca, los españoles después de los gringos son los segundos consumidores, según el Informe Mundial de las Drogas 2006.

Sin embargo, creo que la respuesta también debe propiciar un momento de apertura mental, y poder citar como lo hace mi amiga Angela, (también harta del comentario) que además somos el país de: Las esmeraldas, las orquídeas, el café; Juanes, Shakira, Carlos Vives; el descubridor de la vacuna contra la malaria, del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Marquez, la escritora Angela Becerra; copropietarios de la Selva Amazónica: pulmón del mundo, poseedores del 10% de la biodiversidad mundial, beneficiarios de las aguas de dos océanos… Y esto sólo por enumerar algunas de los paradigmas sobre los que se sustenta nuestro orgullo patrio.

Carcassonne


En mayo de 2006 fuimos a Carcassonne y a Narbona (Francia). Impactante la ausencia de gente en las calles... sólo recorrida por turistas. Las pizzas artesanales, los castillos medievales, la ruta seguida por el Imperio Romano, los puentes romáticos y los ríos con vías habilitadas en sus riberas para dar una caminata o un paseo en bicicleta, son las imágenes imborrables de este paseo.

La Nieve

Para quienes provenimos de países donde no hay estaciones, y el clima es casi primaveral durante todo el año, ver la nieve se convierte en un sueño por hacer realidad, pues sólo conocemos la poca que cubre las cúspides de los nevados enclavados en las cordilleras.

Suponía, antes de venir a España, que el invierno era sinónimo de nieve, pero algo que me asombró fue ver días radiantes, con sol resplandeciente y cielos azulísimos, sin una gota de lluvia. No sé por qué tenemos la idea de que el invierno es oscuro, sólo es frío. Y en Barcelona, se cuentan con menos nevadas que en el resto del país. Por eso, la única vez que he visto nevar fue en febrero de 2005, y desde entonces nunca más.
Este fin de semana estuvimos en Vall de Núria, un lugar tranquilo, escondido en las montañas del pirineo oriental de Cataluña, donde se llega en un recorrido espectacular en tren de cremallera, hasta alcanzar casi 2.000 metros de altitud. Es uno de los destinos preferidos de franceses y catalanes aficionados o expertos en deportes de invierno.

La tía

Mi familia es muy pequeña, pues sólo he conocido a la de mi madre. Tengo dos tíos y una tía, que es La Tía, pues es la única. Es maestra de colegio, y creo que su vocación no es sólo la docencia sino ayudar a otros. Aunque no siempre fuimos muy unidas, desde el 99 se acercó más a nosotras y la relación cambió para bien.

Durante estos años ha sido un gran respaldo para mí, porque tiene un carácter resolutivo ante cualquier dificultad, tiene esas características de papá que la hacen el "jefe del hogar". Creo que todos recurrimos a ella, por ser la hermana mayor, por ser la única tía y creo que la delegada de mi abuela para velar por el bienestar de todos.

jueves, marzo 22, 2007

Mis hermanas


Soy la mayor de tres hermanas. Cuando Elisa nació, sólo recuerdo que tenía muchos celos de ella, porque después de estar sola cuatro años y ser el centro de atracción, tenía que compartirlo con ella. Al año vino Normita, y entonces siempre fueron llamadas "las niñas" por ser más contemporáneas con edades similares. Eran ella dos y yo. Ahora las diferencias de edad se han ido borrando y parecemos todas en el mismo rango (aunque yo esté más vieja).

Por Elisa siempre nos preocupamos porque hablaba poco, era muy flaquita, y por eso se ganó el apodo cariñoso de "huesitos". Norma, en cambio, era gordita y su aspiración profesional de niña era ser empleada del servicio doméstico, proyección de la que todos nos reíamos porque evidenciaba su inocencia. Ahora, la que poco hablaba, es una abogada muy locuaz, y la gordita es una excelente diseñadora gráfica.

Obviamente los años van pasando, y sólo quedan en las fotos los rastros de la niñez. Cuando me veo con ellas en esos años siento mucha nostalgia y una ternura impresionante, y alegría por saber que el mejor regalo que me dieron nuestros padres, es contar con su compañía para siempre.

martes, marzo 20, 2007

Paisajes del Quindío

"Un día tras larga ausencia volví a mis lares cabalgando al lomo de mis lejanos recuerdos; y al mirar otra vez la belleza de mis praderas en mis ojos quedó grabado el paisaje azul de la edad primera...!

Qué lindo es volver al solar nativo y poder recordar con los viejos amigos la dulce infancia; la pelota de trapo, el barquito de papel la encumbrada cometa pide y pide carretel!

He vuelto a escuchar la voz del riachuelo. La mirla gorjeando en la copa florida del arrayán; en la torre del pueblo las campanitas que cruzaron el cielo con las notas de mi cantar.

Qué lindo es volver al solar nativo y poder recordar con los viejos amigos la dulce infancia, la pelota de trapo, el barquito ilusión, la encumbrada cometa coqueteándole al sol!"
Canción: El Regreso/Género: Bambuco/Autor: Efraín Orozco Morales

San Fermín 2006

"A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición".


La fiesta es indescriptible, se puede decir que dura 24 horas. Así, contamos 3 días sin haber dormido: viviendo los encierros, bailando con las txarangas (papayeras), viendo los conciertos, recorriendo la ciudad y haciendo una pausa en cualquier parque con zona verde libre, que no estuviera siendo usada como cama para pasar la noche.



"Pobre de mí, pobre de mi, que se han acabado las fiestas de San Fermín"

Carnaval de Sitges

Hay algo que siempre me ha impactado de las comunidades gay, y es su buen gusto para vestir, decorar, diseñar, entre otras mil cosas, y también en algunos casos su capacidad de transformación. Uno de los eventos donde puede comprobarse esta percepción, es el Carnaval de Sitges: una fiesta sin igual donde la creatividad, el color, y el verbo deslumbrar son la consigna.

Andorra


La gente comúmente prefiere visitar Andorra en el invierno, porque es una ciudad (Principado) ubicada en el centro de un cañón, rodeada de montañas -que de acuerdo a las postales- se cubren de nieve casi desde octubre. Fuimos a finales del otoño, hacía bastante frío. Lo más impactante son sus calles 100% comerciales, cuyos productos excentos de IVA llaman la atención de compradores que casi compulsivos adquieren ropa, artículos para esquiar, comida, electromésticos, cámaras digitales y sobre todo perfumes. Otro de sus atractivos es Caldea, un centro de aguas termales de diseño vanguardista que contrasta con el resto de edificios.

Los 51 años de mi madre

Hacía dos años que no compartía un cumpleaños en familia. Fue sin duda lo mejor de mis vacaciones en el 2006: Celebrar un año más de vida de mi madre.
Cada vez que pienso en la proporción de edad y responsabilidades que ha tenido ella, la admiro más. Me tuvo de 23, quedó con tres niñas a los 32, y a los 51 ya es abuela y ha logrado el objetivo de vernos cumplir con nuestras metas.
Siempre dice que ella no ha hecho nada, que es nuestro logro propio. Creo que sin una persona que nos hiciera entender que el "estudio es la mejor herencia" no habríamos logrado ser lo que somos.
Ahora con mi sobrino, ella ha vuelto a la época de nuestra niñez, y eso la mantiene feliz, porque sabe que el amor y la confianza son los únicos ingredientes que necesita un ser humano para triunfar.

Mi Juanes

Mi sobrino Juanes. Su primer día con uniforme en el jardín. Es increíble que me haga sentir la mujer más amada del mundo con sólo decirme: "amo mucho nina"

Ficción y realidad

Estoy escuchando música de Colombia, y revisando una y cien veces las fotos de las personas que conozco mejor que a mí: Mi familia. Es increíble pensar que necesito verla en fotos, como si no recordara cómo son, tal vez es tan fuerte el recuerdo, que necesito mirar más y más sus fotos para garantizarme en medio de este silencio, que existe.
Hoy estoy llena de nostalgia, anhelando el clima de mi ciudad, una cena con los amigos, una caminata por la avenida, un jugo en la terraza de un bar… todo, todo lo que huele, sabe, y se percibe como Colombia.
Anhelando cosas tan superficiales como estar bailando en una discoteca de Armenia, y algo tan profundo como sentir un abrazo de mi madre. Van y vienen por mi mente los años, la vida, la juventud, la niñez, la imaginación de cómo era mi madre antes de tenerme… Me alcanza la mente hasta para ver lo que no he vivido, pero que tuvo un momento y un lugar en mi historia.
Veo las fotos de mi abuelo, y no sé si lo correcto sea estar aquí perdiéndome sus años… Cuánto tiempo más vivirá? Cuánto tiempo más estaré viviendo así?
Cada día salgo a esperar el autobús, y las calles de este pueblo se van desdibujando bajo mis pies, y aparecen los trazos de los andenes de mi barrio, sin inertes adoquines rojos, con los huecos propios del uso, con la vida del musgo creciendo entre cada unión, entre cada zanja… Y de pronto alzo la mirada y me doy cuenta que estoy en Barcelona, y trato de hacer una fusión entre las paredes de sus calles y las de mi ciudad, cierro los ojos, siento el aire y me transporto hasta mis raíces. Es una especie de ensoñación, me resulta como las escenas de las películas donde los personajes sueñan, y cada momento se vuelve tan real que no se puede distinguir qué es ficción.



Supongo que eso es lo que me sucede, no sé qué es real. Porque mi mente y mi vida están lejos, y mi hoy es tan ajeno que no hallo la manera de fundirme, de involucrarme, de ser su dueña. Soy una propietaria de ilusiones, de espejismos y de miles de líneas que reforman la realidad.

Cuando sólo me falta una calle para llegar a mi trabajo, veo una construcción, enmallada con una fibra verde, y dentro, por la voces, sé que hay obreros, que cantan felizmente “Cali pachanguero”, y se trastornan más mis ficciones y realidades… Dónde estoy? Me pregunto. Pero al terminar la calle y cruzar hacia mi empresa, comienza el silencio, ese que diferencia lo real de lo imaginario, ese que contiene la soledad, y que me devuelve a donde vivo físicamente.

La carta de mi abuelo

24/12/2006
Otra navidad sin ti. En mis noches de insommio y de tristeza, vienen a mi mente, los gratos recuerdos que compartimos en otras navidades. Como recuerdo, esos muñecos, el glotòn, y esas barbies y los caballitos Pony, que compraba con mucho amor y cariño para mis adoradas nietas; al mismo tiempo viene a mí la imagen del Parque de Bomberos de Calarcà, el parque Los Fundadores de Armenia, y el Museo Quimbaya, donde todos los sàbados cogidos de la mano compartíamos esa immensa alegría de vuestra inocencia, con la nobleza y el corazón de tu abuelo. Imploro a Dios Omnipotente que corra el tiempo para poder volver a tenerte entre nosotros, y si Dios quiere compartir otras navidades llenas de amor y esperanza para todos nosotros.
Tu abuelo, Tutico.

En Roma


Coliseo Romano: La obra más impresionante de Roma. No sólo por ser un ícono del mundo, sino por la visión de crear una referencia en la construcción, y sobre la cual se sustenta en la actualidad la edificación de escenarios similares como estadios y coliseos.

Como anécdotas: habernos ido desde el viernes a primera hora de la mañana para disfrutar más de Roma y coincidir con una huelga de transportistas, que nos dejó hasta las 17:00h encerrados en el hotel; y haber mentido en mi trabajo para lograr que me dieran el viernes libre, y encontrarnos el sábado, en la puerta de entrada al Coliseo, a dos de mis compañeros de trabajo, jajaja.