lunes, mayo 18, 2009

Antes muerta que sencilla

Así se titulaba la canción de una niña española, que representó a España Y triunfó en Eurojunior en el 2004. En pocas palabras la lírica era un tributo a esa coquetería femenina y a la imposibilidad de salir a la calle desarregladas.
Pero en Alemania llevar a cabo ese objetivo es casi una tarea imposible. La única manera de saber que estaré "arreglada" es cuando voy de fiesta: sé que voy a un bar y ahí me quedo. Pero cuando programamos salidas de fin de semana, más vale llevar todo tipo de atuendos y no preocuparme por el maquillaje, porque el plan puede rehacerse o rearmarse.
Las primeras veces, siempre caía en la trampa, ahora tras un año de entrenamiento sé que las visitas de sala pueden convertirse después del almuerzo en una expedición a las tierras cercanas de casa. Creo que cualquier ser humano que quiera tener como pareja a un alemán (a) debe amar la naturaleza y no sólo eso, sino que debe estar dispuesto a vivirla y a conocerla.
Cada vez que hago estas saliditas, sé que asisto o ¿será mejor decir participo? en una triatlón. Como mínimo la jornada incluye ida en bicicleta, caminata y pues para calmarse el calor una refrescante nadada.
Ayer, tras cuatro horas de trayecto en moto, y un antes de ayer con tres horas de remo en el río Weisseritz en Leipzig, llegué feliz a la casa de Görlitz, pero cuál fue mi sorpresa cuando nos recibieron preparados para pasear en el bosque que linda con la parte trasera de la casa. "Bueno, yo voy" -dije- a pesar de mi cansancio, pero la propuesta fue aún mejor, para no caminar media hora, era mejor irnos en bicicleta, así estaríamos allí en 10 minutos. "Está bien" -dije- y cuando nos adentramos en el bosque, en la frescura que sólo saben producir esos árboles con más de 100 años de vida, bajamos de la cicla, porque la pendiente tenía pequeñas piedras que pueden ser peligrosas -dijo alguien-.
Pues ahí empezaba la segunda fase de la triatlón: caminata, luego más bicicleta y al llegar a la parte más baja del bosque, estaba el río con barquitos esperándonos. Sí señor, seguía la tercera prueba: remo!
Pasamos dos horas más remando, bueno, la verdad es que otros son quienes rema,n yo sólo lo hago cuando tengo ganas y por cortos lapsos porque me terminan doliendo los brazos.
Y no crean que estas triatlones son sólo en primavera o en verano. También suelen hacerse en invierno porque ni el frío ni la nieve son impedimento para que un alemán disfrute de la madre naturaleza. Al final de la jornada, soy yo la única que cae directo en la cama, a los demás les quedan baterías para seguir funcionando.
Todas las fotos que tengo son de hermosos paisajes y una Lina despeinada, a veces pálida, sudorosa o con el rímel regado. Con los jeans "remangados", el buso o las chanclas prestadas (porque no sabía que íbamos de paseo), 0 peor, con ampollas en los pies -por culpa de zapatos inadecuados-.
Pero ahí está también la Lina real, sin maquillaje, sonriendo por ser capaz de superar sus propias expectativas, orgullosa de lograr culminar largas caminatas, así que yo nunca -en estas tierras- podré cantar antes muerta que sencilla.

viernes, mayo 01, 2009

Alemanes con los hijos "a cuestas"

Entre las cosas que más me llaman la atención en Alemania, es cómo los padres transportan a sus hijos. Uno se imaginaría que por ser una de las tres primeras potencias mundiales, artífices de una considerable parte de inventos útiles para la humanidad, disponen de los más ultra modernos artefactos para llevar a sus niños. Pues no es así. Quizá lo más asombroso es ver cómo han sabido añadir a sus aparatos de siempre -como la bicicleta- o incluso a su propio cuerpo, prácticas estructuras y formas para llevar a sus primogénitos a todas partes, sin alterar su vida cotidiana ni estorbar en las calles con el típico cochecito para bebés.

Esta imagen comúmente encontrada en el bosque, facilita la ejercitación de los padres. Un coche especial para soportar velocidades, mientras la mamá corre, le da un paseo a su hijo, e incluso es habitual ver al perro atado a uno de los manubrios, así pasean juntos padres, perro y bebé.
(Foto: http://www.chariot.de)

Kindersitz Fahrrad: silla de niño para ir en bicicleta. El medio de transporte más habitual para llevarlos al colegio y de paseo.


También este modelo donde el bebé puede ir durmiendo, protegido del viento y el sol. Existen para uno o dos niños. En alemán, Anhänger: remolque.


No se trata del tradicional coche que se ve a la izquiera, se trata de una especie de morral donde va el bebé (derecha), no sé cómo se llama en alemán (quizás Rucksack kinder transportiert?)


Babytragetasche: portabebés. Es una de las maneras más tradicionales y que particularmente me parece más bonita, porque el bebé mantiene un contacto íntimo con los padres.
Con esta tela (estilo fular) el bebé se puede transportar en diferentes posiciones según la edad, y aunque parezca simple y cualquiera puede tener un trozo de tela para hacérselo, en el mercado cuesta entre 50€ y 70€.