domingo, junio 17, 2007

Casi

Cumplir 29 es sinónimo de “casi”. Puedo decir que tengo casi 30, que casi dejo los 20; que casi tengo una trayectoria profesional consolidada; casi termino mi doctorado; casi tengo los papeles de residencia…
Aunque la vida misma implique esperar, creo que ya me voy cansando de hacerlo. Mis amigos me dicen que llevo una vida en constante cambio, y aseguran que en cada encuentro tengo mil anécdotas para contar.
Me han llegado a sugerir que ponga una web actualizada de mis “últimos capítulos”, y yo creo que mi vida tiene ires y venires como cualquiera, sólo que la mía transcurre de manera más intensa, porque ya “casi” llega el capítulo en que obtendré la recompensa.
¿Qué es la recompensa? Es el momento en que llegará la claridad y podré decidir qué hacer con mi vida, qué camino seguir…
Casi siempre creo que regresar a Colombia es la solución a mis angustias, y esto no es cuestión de los 29. Es cuestión de que siempre y no casi, sino siempre, la familia es lo que permanece pase lo que pase.
Esta foto, por ejemplo fue el regalo de cumpleaños que me dio mi madre. Una foto mía, cuando tenía 3 años. Me escribió una carta de tres páginas en la que narra casi 30 años de mi vida, recortó de mis cuadernos de segundo de primaria, las primeras palabras que escribí, también los dibujos de casas y flores.
Seguramente era así como me imaginaba mi vida de ahora: un lugar estable donde vivir, mucho color… lo único que perdura, es la G con que firmo mi apellido, trazo heredado de mi padre…
Siento que mi vida cambiará cuando yo ya no lo espere, casi estoy segura de eso.