Desde que regresé a mi vida de soltera, no había tenido tiempo para sufrir el desamor. Lloré unas cuantas noches, grité de ira, me sumergí en la tristeza, pero tenía tantos aspectos de mi vida que solucionar que eran mayores a mi dolor del corazón. Incluso llegué a pensar que no le amaba como creía porque no lo extrañaba.Hoy, cuando comienzo a estabilizar mi vida con un trabajo, un techo, nuevos compañeros de trabajo, nuevos retos y proyectos profesionales, se desborda ese sentimiento de dolor. Es como si el caudal de problemas se hubiera calmado, y de lo profundo brotara una burbuja que estuvo contenida mientras pasaba la tormenta... esa burbuja ha llegado a la superficie y me ha roto por completo el alma.
Cada parte de este lugar me trae sus recuerdos. Sólo puedo imaginar cómo sería nuestra vida juntos en este pedazo de tierra, al lado de las montañas, a varios pasos del río, aspirando el olor del campo, bajo este techo de madera rústica, entre tres ventanas llenas de luz y aire puro, rodeado de mí, dormida a su lado...
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