Llevo mucho tiempo sin escribir. A lo mejor porque la vida en pareja convierte la de uno mismo en una vida más estable y tranquila. Sin embargo, creo que no he escrito básicamente porque en mi vida no pasa nada. Cansada ya de quejarme, y releyendo algunos de mis post en este blog, reconozco que me he sumergido muchas veces en la tristeza y la nostalgia. Y hoy no es la excepción. Constantemente me pregunto si estando aquí, he tomado la decisión correcta, no me refiero en estar aquí en Alemania, sino fuera de Colombia.Llevo dos años sin ver a mi familia, y ahora que no tengo trabajo y ni un céntimo en el bolsillo, extraño esa posibilidad de ahorrar y pagarme mi billete con destino a Mi Casa.
Releyendo lo que escribí para mi cumpleaños número 29 (que se veía un cúmulo de frustración), ahora que llegaron los 30 continúa esa misma situación: de lo anhelado hace poco más de un año, he logrado tener el permiso de trabajo de España, y he encontrado el amor de mi vida. Carajo! si se dice así, parece que no debiera sentir frustración.
Pero llevo 5 meses haciendo casi nada: excepto el mes en que hice el curso de alemán, y el de vacaciones en Barcelona. Pero para una persona como yo, acostumbrada a trabajar y a valerse por sí misma, esta situación se torna deprimente, sumado a ello la burocracia de empezar un nuevo proceso de obtención de visa para continuar el curso de alemán y encontrar un trabajo.
Siempre pienso que ser colombiano es bueno sólo en Colombia, porque para el resto del mundo (Relaciones Diplomáticas) somos "no deseados".
Siempre me pregunto cómo hace la gente que triunfa en el extranjero, porque obviamente ese no es mi caso. He estudiado, viajado, encontrado los mejores amigos, visto paisajes sorprendentes, compartido culturas interesantes, pero esa satisfacción profesional que uno siente cuando se va a la cama y piensa "qué bien me quedó el trabajo", desde hace cuatro años no viene conmigo a pasar la noche.
Sigo buscando esa luz que le dé un sentido a mi vida. A veces creo que sólo puede estar dentro de mí, porque mudarse de ciudad, de país; cambiar de vida, de costumbres, no es un camino para hallarlo.
Releyendo lo que escribí para mi cumpleaños número 29 (que se veía un cúmulo de frustración), ahora que llegaron los 30 continúa esa misma situación: de lo anhelado hace poco más de un año, he logrado tener el permiso de trabajo de España, y he encontrado el amor de mi vida. Carajo! si se dice así, parece que no debiera sentir frustración.
Pero llevo 5 meses haciendo casi nada: excepto el mes en que hice el curso de alemán, y el de vacaciones en Barcelona. Pero para una persona como yo, acostumbrada a trabajar y a valerse por sí misma, esta situación se torna deprimente, sumado a ello la burocracia de empezar un nuevo proceso de obtención de visa para continuar el curso de alemán y encontrar un trabajo.
Siempre pienso que ser colombiano es bueno sólo en Colombia, porque para el resto del mundo (Relaciones Diplomáticas) somos "no deseados".
Siempre me pregunto cómo hace la gente que triunfa en el extranjero, porque obviamente ese no es mi caso. He estudiado, viajado, encontrado los mejores amigos, visto paisajes sorprendentes, compartido culturas interesantes, pero esa satisfacción profesional que uno siente cuando se va a la cama y piensa "qué bien me quedó el trabajo", desde hace cuatro años no viene conmigo a pasar la noche.
Sigo buscando esa luz que le dé un sentido a mi vida. A veces creo que sólo puede estar dentro de mí, porque mudarse de ciudad, de país; cambiar de vida, de costumbres, no es un camino para hallarlo.
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