Hoy empecé mi curso intensivo de alemán. A las 7:00 a.m. en pie, después de 6 semanas durmiendo hasta las 10:00 a.m. Así que una ducha, el desayuno, y a levantarse para ir en bici hasta la escuela. Además de aprender alemán, dominaré por completo mi bicicleta: Iré a la academia y regresaré a casa en ella, recorriendo diariamente 15 Km en total (ida y vuelta).Maravilloso el paseo a las 8:00 a.m., aire fresco, siempre por la ciclo ruta, y atravesando el Grosser Garten, el parque más grande de Dresden.
Llegamos justo a tiempo: a las 9:00 en punto. No aparecía en la lista de asistentes, así que la profe dijo que después de la pausa iríamos al aula que nos correspondía, es decir, a otro curso también de primer nivel que se impartía paralelamente.Casi todos mis compañeros son asiáticos: coreanos, japoneses, taiwaneses, chinos. Hay un chico árabe, una mexicana y yo. Resulta paradójico que sus nombres sean tan cortos en comparación con las palabras alemanas que son famosas por su extensión. Así Yi, Yong, Yu (tres de mis compañeras) aprenden junto a mí palabras como: arbeitanweisungen.
Siempre mis amigos me preguntan: "Y cómo vas con el idioma?" yo digo que bien, porque considero que llevo muy poco tiempo, y desde hace un mes puedo hablar en alemán. Obviamente lo básico, y al estilo "indio", y sólo conjugando en presente, y haciendo un gran esfuerzo por recordar la gramática con que se conjuga el pasado.
Sin embargo, es muy alentador cuando me encuentro con amigos y se sorprenden de que pueda hablar y comprender lo que me dicen (cuando conozco las palabras y las tengo almacenadas en mi diccionario mental).
Ahora entiendo por qué para la mayoría de alemanes el español le resulta fácil, porque incluso ellos mismos consideran su idioma dificilísimo.
Recién llegada a Dresden podía hablar un poco de mi "fluído" inglés. Ahora me doy cuenta, que automáticamente mi cerebro se va acostumbrando a pensar en alemán, y palabras tan similares en las dos lenguas, se me trastocan. Por ejemplo: think y denken; and y und; friends y freunde; welcome y Willkommen... y así sucesivamente.
La mayoría de las personas tememos a la extensión de las palabras alemanas, lo cierto es que no existen palabras tan largas, sólo la combinación de varias para crear una nueva, como Wörterbuch: Wörter= Palabras y Buch=libro, como quien dice libro de palabras = diccionario.
No es mi idea dar una clase de alemán, pero sí explicar un poco todo lo nuevo que me traído el idioma: el tono al hablar; las nuevas letras: ü, ö, ä, ß; los nuevos sonidos de combinar dos o tres consonantes: sch, sp, st, ck... la sed que produce hablar y pronunciar las palabras que contienen esta fórmula; todos los sustantivos escritos con mayúscula inicial; los géneros femenino, masculino y neutro; y la famosa declinación (de la que aún no tengo ni idea).
La sesión terminó a la 1:15 p.m. (4 horas y 15 minutos). Nunca había asistido a una clase de idiomas, donde el profesor no hablara ni una pizca de español. Pero la sensación de poder comprender y perder la vergüenza para hablar es satisfactoria.
Luego, me subí a mi bicicleta, atravesé el parque, llegué a casa, y me sentí tan feliz de vivir esta nueva etapa! Una lección más para mi vida.
Las fotos en:
http://picasaweb.google.com/lipagoro78/Deutschkurs?authkey=d4UNLhNrfnM
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