No recuerdo como se llama este juego que encontramos en un cajón del escritorio, o mejor dicho nunca supe cuál era su nombre. Sólo sé que al verlo, a mi mente vinieron recuerdos de las mudanzas cuando era niña, y de cómo mi mamá pasaba mucho tiempo limpiado la nueva casa para que estuviéramos contentas. Siempre me pareció un poco exagerada en estas tareas de limpieza, pero ahora la entiendo perfectamente.El 26 de mayo nos pasamos al nuevo piso. Durante una semana y media nos habíamos quedado en casa de una amiga. El traslado fue relativamente fácil, teniendo en cuenta que un amigo nos ayudó, y en realidad eran pocas las cosas que teníamos en casa de Juliane.
Mi primera impresión cuando vi el nuevo apartamento, fue de antipatía, pues no me gustaba: en un edificio viejo, y con la distribución interna a la antigua. Me encontré la ducha y el lavamanos en la cocina, y en un pequeño cuartito, el sanitario solo. Me explicaron que antes, los sanitarios y en general las áreas con suministro de agua estaban ubicadas en el espacio común de los vecinos para ser compartidas. Con los nuevos diseños y requerimientos habitacionales, los viejos pisos tuvieron que ser ajustados, y obviamente, en pocos metros más que diseñar, se tenía que improvisar.
Ante mi cara, me preguntaron si me gustaba, y por miedo a herir dije que sí, dando una espera a que pudiéramos organizarlo, aunque la realidad no daba para mucho. Pasados unos días tuve que confesar la verdad, y estuvimos de acuerdo en transformarlo a nuestro gusto, aunque ducharnos en la cocina y orinar en el cuartito aquel nunca cambiaría.
Dos semanas después, de limpiar toda la suciedad de la antigua inquilina, alquilamos una camioneta para traer todas las cosas resantes que estaban en casa de un tío.
Cuál fue mi sorpresa al ver que tenía desde un sofá hasta una cocina integral. Dije espontáneamente: "Ya te puedes casar", jajaja... la verdad que tenía tantas cosas: lámparas, sillas, tapetes, cuadros, mesas, etc, y con nuestro reducido espacio dónde íbamos a poner todo? Pues dudando un poco, montamos todo a la furgoneta, y ya decidiríamos en casa qué poner y qué guardar en el ático del edificio.
Pues como la foto de este juego de la niñez, se trataba de mover fichas y ajustarlas hasta que encajarán "lógicamente". A veces, olvido que todo se puede mejorar, pues fuimos solo mujeres en casa, y cada vez que algo faltaba por perfeccionar como arreglar conexiones eléctricas, estanterías, o taladrar orificios en la pared, debíamos esperar a contratar a un técnico para hacerlo, o a que uno de nuestros tíos tuviera tiempo para ayudarnos. Y por esa "ausencia" masculina, también ignoraba la cantidad de cables, herramientas, tornillos, conexiones y cositas útiles e inútiles que logra reunir un hombre a lo largo de su vida.


Finalmente organizamos todo a nuestro gusto. Él instaló su cocina, y en la única habitación que tenemos, se ingenió una linda manera para ubicar todos los muebles, creando dos ambientes: un mini estudio y el dormitorio (aún nos falta la cama).
Hicimos las repectivas visitas al Ikea (tienda estilo Home Center), para comprar lo que nos faltaba, sobre todo soluciones para guardar objetos ante el reducido espacio. Este fin de semana, cortaremos la madera para las divisiones del armario y la cocina, y antes de que finalice el verano, yo pelaré los marcos de las ventanas y las pintaré nuevamente... con ésto creo que queda listo nuestro piso.
La verdad que ahora me siento muy feliz en nuestra casa, hemos logrado encajar las fichas del juego!
Mi primera impresión cuando vi el nuevo apartamento, fue de antipatía, pues no me gustaba: en un edificio viejo, y con la distribución interna a la antigua. Me encontré la ducha y el lavamanos en la cocina, y en un pequeño cuartito, el sanitario solo. Me explicaron que antes, los sanitarios y en general las áreas con suministro de agua estaban ubicadas en el espacio común de los vecinos para ser compartidas. Con los nuevos diseños y requerimientos habitacionales, los viejos pisos tuvieron que ser ajustados, y obviamente, en pocos metros más que diseñar, se tenía que improvisar.
Ante mi cara, me preguntaron si me gustaba, y por miedo a herir dije que sí, dando una espera a que pudiéramos organizarlo, aunque la realidad no daba para mucho. Pasados unos días tuve que confesar la verdad, y estuvimos de acuerdo en transformarlo a nuestro gusto, aunque ducharnos en la cocina y orinar en el cuartito aquel nunca cambiaría.
Dos semanas después, de limpiar toda la suciedad de la antigua inquilina, alquilamos una camioneta para traer todas las cosas resantes que estaban en casa de un tío.
Cuál fue mi sorpresa al ver que tenía desde un sofá hasta una cocina integral. Dije espontáneamente: "Ya te puedes casar", jajaja... la verdad que tenía tantas cosas: lámparas, sillas, tapetes, cuadros, mesas, etc, y con nuestro reducido espacio dónde íbamos a poner todo? Pues dudando un poco, montamos todo a la furgoneta, y ya decidiríamos en casa qué poner y qué guardar en el ático del edificio.
Pues como la foto de este juego de la niñez, se trataba de mover fichas y ajustarlas hasta que encajarán "lógicamente". A veces, olvido que todo se puede mejorar, pues fuimos solo mujeres en casa, y cada vez que algo faltaba por perfeccionar como arreglar conexiones eléctricas, estanterías, o taladrar orificios en la pared, debíamos esperar a contratar a un técnico para hacerlo, o a que uno de nuestros tíos tuviera tiempo para ayudarnos. Y por esa "ausencia" masculina, también ignoraba la cantidad de cables, herramientas, tornillos, conexiones y cositas útiles e inútiles que logra reunir un hombre a lo largo de su vida.
Finalmente organizamos todo a nuestro gusto. Él instaló su cocina, y en la única habitación que tenemos, se ingenió una linda manera para ubicar todos los muebles, creando dos ambientes: un mini estudio y el dormitorio (aún nos falta la cama).
Hicimos las repectivas visitas al Ikea (tienda estilo Home Center), para comprar lo que nos faltaba, sobre todo soluciones para guardar objetos ante el reducido espacio. Este fin de semana, cortaremos la madera para las divisiones del armario y la cocina, y antes de que finalice el verano, yo pelaré los marcos de las ventanas y las pintaré nuevamente... con ésto creo que queda listo nuestro piso.
La verdad que ahora me siento muy feliz en nuestra casa, hemos logrado encajar las fichas del juego!
hola lina, soy rosalina acabo de encontrarme con tu blog es muy cálido. Leyendolo me di cuenta de las semejanzas que tenemos ejejje yo soy periodista de origen mexicano y he ido dando vueltas hasta que encontre mi lugar en el mundo. Te deseo lo mejor para tu nuevo rincón. Suerte
ResponderBorraralinita