martes, junio 24, 2008

El primer paseo en bicicleta

El medio de transporte preferido por los habitantes de Dresden es la bicicleta: para una sola persona, para dos, con accesorios para ajustarlas de acuerdo a cada necesidad y llevar a uno o dos niños; cargar con la compra o con la tienda de campaña.
Y bueno, para sentirse parte de la ciudad hay que tener una, no importa el modelo, pues además de no contaminar, puedes trasladarte rapidamente por este valle, hacer deporte y ahorrarte 1,80€ que cuesta el billete sencillo para ir en autobus o en tranvía.
Una amiga mexicana me regaló una de sus bicicletas, dijo que estaba viejita, pero si tiene cambios y no más de tres años de uso, creo que es joven. Después de bajarle el galápago, volvimos a casa en bici, yo, que desde hacía 18 años que no me subía en una. Pasados dos días, alguien me sugirió que hiciéramos un pequeño tour a lo largo del río hasta llegar a un lago. Me habló de 5 km, que para mí sonaban a „demasiado“, pero tenía la noche para descansar.
Los 5 km, fueron 22 km en realidad, sólo de ida, así que con el regreso serían 44 km. A pesar del cansancio, me sentía feliz de superar mis propias expectativas, pero cuando tomé la bici para regresar, sentí que las piernas no me daban para más. Y como si se tratase de la suerte de principiante a la inversa, el cielo empezó a oscurecerse, y yo diciéndome a mí misma "pedalea más rápido“, haciendo mi mayor intento para no ser alcanzada por la lluvia. Pero el sobre esfuerzo fue en vano: empezó un aguacero que incluyó granizo, y yo parada a un lado de la carretera, totalmente empapada, en shorts y camiseta de tirantes, protegida por una gorra y envuelta en mi impotencia para seguir o saltar la reja que ofrecía tras de sí un techo donde escamparnos. Y como una niña me puse a llorar.
Ahora me río de lo sucedido, pero es muy duro darse cuenta de las limitaciones que hemos creado por el miedo a "saltar" o al menos a intentarlo. La verdad que era demasiado pequeña para superarla, así que alguien me cargó para pasar al otro lado y esperamos a que cesara la lluvia. Regresamos en autobús, eran más de las 19:00h, así que podíamos subirnos con bicis. Llegamos a casa, y quedó por inaugurada la bicicleta.

1 comentario:

  1. Ay Linita ! Me alegro pro la bici, siempre vienen bien. Cuando vivi en Inglaterra tambien andaba con ella para arriaba y para abajo, ya veras que sera tu mejor compañera. Un besito para Samuel y para ti... seguire leyendo los otros post. Te queiro. Perdona la ausencia. :-)

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