Los billetes de vuelo para Madrid los había comprado con tres meses de anterioridad. Nunca me imaginé que mis vacaciones coincidirían con el Día del Orgullo Gay, una fiesta interminable, con cantidad de hombres guapos y mucha alegría.
Aunque debo admitir que me imaginaba el desfile un poco más organizado, creo que su sentido finalmente es mostrarse al mundo o aprovechar para "salir del armario" con la excusa de participar en el Euro Pride 07. Encabezando la celebración iban las organizaciones del "sector", y detrás, las carrozas con gays y lesbianas. Sin embargo, el primer grupo llevaba una consigna más allá del simple hecho de divertirse, y era reivindicar sus derechos, y sentirse orgullosos de su tendencia sexual, objetivo que se perdía un poco dada la avalancha de espectadores que impedían su tránsito fluido. Y luego venían las carrozas, que eran un verdadero espectáculo de culto al cuerpo, estética en la vestimenta, y capacidad de transformación.Después de ver a tantos tipos, he podido concluir que:
- Los homosexuales también pueden ser bisexuales (una decisión inteligente, si tenemos en cuenta que las posibilidades de conseguir pareja aumentan)
- Que el estereotipo de hombre guapo que llevabamos en el imaginario todas las mujeres, responden a un patrón gay.
- Que no hay mayor espacio de tolerancia, alegría y diversión que una fiesta de gay.
- La idea de promiuscuidad que relacionamos con el homosexualismo es una afirmación que no se puede generalizar.
Y la última conclusión, quizá la más importante, que en los tres años que llevo viviendo en España, nunca había pasado unos días tan felices como los que compartí al lado de mis amigos: Luza, Mayte, Eli y Rul.



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